Medicalización en la vida cotidiana (Primera entrega)
22/2/12El desarrollo del estudio cualitativo realizado por el Observatorio Argentino de Drogas despliega dinámica, extensa y meticulosamente la modernidad de la melancolía del siglo XXI, sin que esto signifique en el tiempo un cambio de realidad y concepto.
“Anatomía de la melancolía”, Robert Burton
En “Anatomía de la melancolía”, Robert Burton (1576-1639) hace un largo ensayo médico, filosófico y fidedigno, en el que se recoge de modo general todo el conocimiento que hasta el momento se tenía sobre la dolencia depresiva, sus síntomas y su cura, desde los autores clásicos hasta los modernos del siglo XVII, incluyendo a muchos médicos españoles. A pesar de los siglos transcurridos, realiza un tratado de una utilidad indiscutible, donde nos presenta los caracteres, causas, síntomas, pronóstico y curación de una enfermedad que aún hoy sigue siendo de matices poco claros.
Definición y naturaleza de melancolía
(…) La melancolía ha recibido tal nombre de la causa material de la enfermedad, que, como observa Bruel, es Melankolia, muy semejante a Melaina Kolh, o sea bilis negra, si se trata efectivamente de una causa o de un efecto, de una enfermedad o de un síntoma, es cosa que discuten Donato Altomare y Salviano. A sus opiniones respectivas remito al lector, pues yo no deseo tomar parte de la discusión. (…)
Según la definición corriente, es “una especie de debilidad mental y delirio sin fiebre, acompañada de temor y tristeza sin causa aparente (…) cuando algunas de las principales facultades mentales, como la imaginación o la razón, están alteradas, según les ocurre a todos los que sufren de melancolía”.
“(…) El temor y la tristeza son los verdaderos y constantes caracteres de la mayoría de los melancólicos, pero no de todos. (…) Algunos melancólicos se distinguen por su buen talante, otros por su atrevimiento, y los hay que no manifiestan ninguna forma de temor o pesadumbre. (…) La melancolía puede ser el resultado de una predisposición orgánica o de un hábito. En el primer caso tiene carácter pasajero y se manifiesta cuando el individuo que la sufre experimenta tristeza, inquietud, temor, pesadumbre; cuando es víctima de alguna pasión o en el caso de perturbaciones mentales, descontento o cualquier sensación que sea causa de angustia, torpeza, languidez, irritación, etc. Hablando en términos negativos, es todo lo contrario de la dicha o satisfacción, de la alegría y del deleite. Me refiero, en suma, a sentimientos que causan disgusto o aversión y lo que llamamos mal genio (…)”.
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